Los amores del Santo…

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Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como el Santo o el ‘Enmascarado de Plata’, además de ser luchador profesional, actor y héroe mexicano, fue un ser humano que sucumbió ante los deseos del amor.

   A continuación, te presentamos los cinco romances de la leyenda de la lucha libre mexicana

  1. La lucha libre

Sin duda, el gran amor de este personaje fue la lucha libre; a ella dedicó toda su vida.  La lucha, -aseguró el Santo- “es uno de los deportes más complejos que existen. Antes que ser payaso el luchador debe ser atleta”. Lo fue. Comenzó con el béisbol, siguió con fútbol americano y a los 14años ya sabía Jiu jitsu. A los 16años era luchador profesional.

Durante 40 años luchó sin descubrir su incógnita.

  1. La máscara

Muchas son las leyendas que rodean al ícono de la lucha libre mexicana y la ‘tapa’ tiene que ver con una de las más sonadas. En realidad, para el Santo fue amor y odio. Símbolo de orgullo y misterio, pero a la vez una carga, pues en más de 70 ocasiones estuvo a punto de perderla. Antes de salir al cuadrilátero dcía: “tenía miedo de salir a luchar”.

La leyenda cuenta que hasta dormía con la máscara puesta.

  1. Una familia muy grande

Fue esposo de María de los Ángeles Rodríguez (Maruca) y padre de 10 hijos con los nombres de Victor Manuel, Alejandro, María de los Ángeles, Héctor Rodolfo, Blanca Lilia, Silvia Yolanda, Miguel Ángel, María de Lourdes, Mercedes y Jorge Guzmán Rodríguez, mejor conocido como el Hijo del Santo, quien fue el único que siguió los pasos de su padre debutando el 18 de octubre de 1982.

  1. Actuación

Desde 1958, el Santo, participó en la filmación de más de 52 películas que, en su momento, fueron éxitos de taquilla. Las que no puedes perderte son: El Santo vs. las mujeres vampiro (1962), El Santo contra los Zombies (1962), El Santo vs. Capulina (1968) y el Vampiro y el Sexo (1968) película que no fue mostrada al público hasta el 2011. La versión censurada es: El Santo en el Tesoro de Drácula.

La actriz, Lorena Velázquez, fue una de las pocas personas que vio al Santo sin máscara: “Cuando lo vi sin máscara me provocó un shock, pero fue muy agradable porque así era El Santo. Tenía sus pestañotas grandotas, su carita redonda, de gente bonachona, muy limpio como su personaje, así era en la vida real. Muy mono y simpático. […] Seductor con las mujeres, en Misión suicida al final le digo: ‘espérame un momento’, porque ahí podía coquetearle, y cuando regresó me dejó su máscara, y dijo: ‘Te quiero mucho, pero adiós’. Y todavía lo estoy esperando”.

  1. La ovación

No existe luchador sin su público. La motivación viene de uno mismo y de quiénes lo siguen. El ‘Enmascarado de Plata’ aseguró: “Lo que más me gustó fue el recibimiento del público. Me gusta enardecer a la gente”.

Los cómics, las películas, las luchas, la canción que la banda Botellita de Jerez compuso en su honor y el hecho de haber mostrado parte de su identidad en Contrapunto con Jacobo Zabludovsky y haber fallecido 10 días después, harán que su imagen no desaparezca jamás. 

 

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