Día negro en la WWE

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En su intento por gestionar el ahorro de recursos financieros para afrontar la problemática del COVID-19, la WWE anunció un nuevo recorte de personal. Por tal motivo, despidió a 41 trabajadores, entre los que se incluyen luchadores, productores, entrenadores y comentaristas.

Este 15 de abril de 2020, la empresa de Vince McMahon dejó en libertad a grandes nombres como Rusev, Kurt Angle, Luke Gallows, Karl Anderson, Rowan y Lio Rush.

A ellos se unen EC3, Eric Young, Sarah Logan, Zack Ryder, Curt Hawkins, Heath Slater, Primo, Epico, No Way Jose, Aiden English, Maria, Mike Kanellis, Aleksandar Jaksic, MJ Jenkins, Deonna Purrazzo, Dorian Mak y el réferi Mike Chioda.

A pesar de que Drake Maverick también figura en el listado, el inglés participará en el torneo para definir al Campeón Crucero interino de NXT: se medirá al debutante Jake Atlas, como parte de la acción en el Grupo A.

Como un caso aislado al cese masivo, cabe recordar que The Revival (Scott Dawson y Dash Wilder) terminó su vínculo laboral con la compañía el pasado 10 de abril. Así, el destino podría pintar distinto para los excampeones en parejas de NXT, RAW y Smackdown.

Aunque la WWE no confirmó las salidas restantes, como lo hizo con los gladiadores, Pro Wrestling Sheet reportó que habría separado temporalmente a los productores Dave Finlay, Shane “The Hurricane” Helms, Sarah Stock (Dark Angel), Billy Kidman, Lance Storm, Scott Armstrong, Mike Rotunda, Shawn Daivari y Pat Buck.

De igual manera, The Wrestling Observer aseguró que los entrenadores Ace Steel, Kendo Kashin y Serena Deeb atraviesan circunstancias similares. Por otra parte, Jerry Soto corroboró, vía Twitter, su desvinculación parcial de la mesa de comentarios en español.

Además, el músico Josiah Williams, la entrevistadora Kat Marino y el comentarista Jon Quasto, todos pertenecientes a la marca amarilla, junto a la guionista Andrea Listenberger también fueron despedidos. Sin embargo, se desconoce si su situación es provisional.

En adición a lo anterior, la WWE también optó por disminuir la remuneración económica de sus ejecutivos y detener la construcción (por seis meses) de su nuevo centro de operaciones en Stamford, Connecticut; con ello, el ahorro propuesto rondaría los cuatro millones de dólares mensuales.

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